
Se que el título de este post hubiera sonado mas elegante si lo hubiera llamado “Ocotlán, ciudad Industrial” o algo por el estilo, pero eso hubiera sido tanto como pretender que Guadalajara es el “Valle del Silicio en México”, como alguna vez vi en algún letrero a la salida del aeropuerto de Guadalajara.
Este post es una autocrítica a mi ciudad natal y a todos los Ocotlenses, que como yo, seguimos trabajando como empleados.
Los buenos tiempos…
En pocos pueblos de México fué tan palpable el beneficio de la industrialización y la inversión extranjera como en Ocotlán. La llegada de las fábricas de Nestlé y Celanese entre los años 30′s y 40′s del siglo XX, mejoró la vida de muchas generaciones de ocotlenses
Las fábricas trajeron educación, empleo y progreso al pueblo. Pero no solo eso, también cambiaron el estilo de vida. Gente que antes se dedicaba a trabajar el campo o en pequeños comercios y talleres, pasaron a trabajar como obreros primero y luego sus hijos como ingenieros.
Trabajar en las fábricas era garantía de tener un sueldo estable, casi de por vida, era una época que incluso las plazas se heredaban.
Mi familia es un ejemplo típico, mis dos abuelos trabajaron como obreros, uno en Celanese y otro en Nestlé y luego mi papá como ingeniero en Celanese y hasta uno de mis hermanos y yo trabajamos un tiempo ahí también.
Vaya incluso las fábricas de Celanese y Nestlé literalmente marcaban el ritmo de la ciudad ya que también eran el “reloj”; el pitido de las fábricas se escuchaba en todo el pueblo y siempre sonaban a la misma hora varias veces al día.
El fin de la era de las grandes fábricas
Pero poco a poco las cosas comenzaron a cambiar. Primero máquinas mas eficientes reemplazaron a muchos obreros, luego a jubilar tempranamente a los trabajadores con mas antigüedad y finalmente a contratar a pocos trabajadores con sueldos mas bajos y menos prestaciones. Era el fin de una era y el inicio de otra….las empresas grandes se iban pero se quedaban los obreros.
En realidad Celanese y Nestlé siguen en Ocotlán pero ya no son lo que una vez fueron. Sin embargo, mas de tres generaciones de obreros y empleados dejaron huella en el pueblo. Cuando los primeros trabajadores que se jubilaban tempranamente (como mi papá en los 90′s) comenzaron a salir de las fábricas con sus liquidaciones, fue bastante evidente que teníamos un problema….¿y ahora que hago? Se preguntaban los trabajadores al verse con mucho dinero de repente y ni idea de que hacer con el.
La gente no estaba acostumbrada a tomar riesgos, a emprender y a hacer negocios por su cuenta. Solo sabían hacer bien su trabajo.
Lo que alguna vez fué una bendición, siento que ahora nos ponía en desventaja en relación con otros pueblos.
La otra historia: Los pueblos vecinos
Mientras tanto otros pueblos que en su momento no fueron tan favorecidos con grandes fábricas que dieran empleo a su gente, hizo que sus mismos habitantes se pusieran las pilas y desarrollaran un instinto creativo para hacer negocios y crear empresas. Es el caso de la gente de los Altos de Jalisco y otros pueblos cercanos a Ocotlán que a base de años de creatividad y esfuerzo, desarrollaron industria, comercio, agricultura y ganadería propios, que les ha permitido salir adelante.
Es cierto que en Ocotlán existen muchos empresarios muebleros que le han dado renombre a Ocotlán, pero siento que no ha sido suficiente. Basta comparar Ocotlán con pueblos como Tepatitlán o Arandas, que aunque mas chicos en tamaño, es evidente que el desarrollo social es diferente.
En fin, tenemos que despertar y abrir los ojos a esta nueva era y buscar oportunidades para iniciar empresas propias. En lo personal llevo 14 años como empleado y en el camino he hecho varios intentos de emprender un negocio. No se cuantos intentos mas me lleve pero sigo en la búsqueda.
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Ubicación:México