El jueves de la semana pasada, presenté mi cuarto discurso del manual básico de Toastmasters, y llevó por título “La vida es un sueño”.
Creo que me fué bien en mi discurso, siento que ya controlé mejor los nervios y pude distrubuir mejor mi vista a lo ancho de mi audiencia. También, siento que moví un poco mas mis manos,anque reconozco que todavía no las suelto del todo. Tal vez lo mejor, fue que me sentí mas comodo hablando, y me quedo con eso.
A continuacion, comparto un extracto del discurso que presenté, espero y les guste:
No se si a ustedes les ha pasado, que a veces, cosas que anhelamos durante mucho tiempo y con mucho ahínco, luego de que las alcanzamos o las tenemos, pareciera que solo existieran durante unos instantes y luego se van, dejandonos con un vacío, casi parecido al vacío que se siente por no tenerlas en un inicio. Vaya, es como si se esfumaran en el aire y nunca hubieran pasado.
Antes de tener las cosas , nos imaginamos a nosotros mismos, en ese viaje, en ese carro, nos vemos a nosotros mismos en la ceremonia de graduación, etc., pero luego que llega el momento, todos eso se convierte en parte de nuestro pasado, y todas esas cosas regresan a nuestra mente, pero ahora como recuerdos.
Y lo curioso es que todos los problemas, tribulaciones, dificultades y esfuerzos, que pasamos por obtener las cosas que tanto queremos, vistos a la distancia, pareciera que no fueran tan grandes como los veíamos en ese tiempo.
Por ejemplo, recuerdo que la primera mitad del año pasado, mi familia y yo, nos dedicamos a planear un viaje a Orlando para que las niñas conocieran Disneylandia. Fue todo una odisea planear el viaje. Recuerdo que mas o menos hace un año, en Febrero, comencé a tramitar las visas de mi esposa y de mis hijas, no sin sufrir algunos contratiempos en el consulado, primero porque mi esposa llevaba un cortauñas que ni se acordaba que traia en su bolsa, por lo que los “amables” guardias de seguridad nos hicieron regresar al final de la cola para luego regresarnos otra vez hasta el final, porque ahora yo llevaba la llave del carro que tiene el control remoto de la alarma del auto.
Posteriormente, una vez obtenidas las visas, comencé a negociar y tramitar el permiso correspondiente con mi jefe para que me autorizara las vacaciones, con el riesgo de que me las cancelara, como era práctica común en el trabajo. Tenía que planear bien el tiempo y la forma, para no correr el riesgo de que me dijera que no. Ni muy pronto, ni muy cercano a la fecha tentativa de salida, además de que tenía que ser en un momento que estuviera de buen humor por su puesto, y pidiendole a Dios que no fuera a surgir un problema que le hiciera retractarse de su decision.
Pero despúes, ya casi faltando mes y medio para que se acercara la fecha de salir, las vacaciones estuvieron a punto de cancelarse, por eventos imprevistos en mi trabajo, que finalmente se resolvieron favorablemente a tiempo.
En fin, fueron varios meses de ilusiones, de imaginarnos a nosotros con las niñas en los parques, pero ya regresando del viaje, con el pasar de los dias y los meses, nos hemos dado cuenta de que todo pareciera ser un sueño, todas las experiencias que vivmos, la comida, los contratiempos, el nerviosismo, los paseos, etc., se han convirtido en recuerdos que al igual que los sueños, las ilusiones y las imágenes que tuvimos antes de irnos, están en nuestra mente. A veces parece que es como si no hubieramos ido.
Y así como nos paso con el viaje, se nos va la vida, se nos van los hijos, nuestros padres, nuestros hermanos y nuestras posesiones. Nos pasamos la vida añorando cosas que aun no són ni tenemos todavia, para luego que las tenemos, gozarlas durante unos instantes y terminen regresando de nueva cuenta a nuestra mente en forma de recuerdos.
Esto me recuerda a mucho, a un extracto de la obra de Pedro Calderón de La Barca, quien en el siglo XVII, escribió una obra denominada precisamente “La vida es un sueño” y cuya reflexión me hace pensar mucho en este vacío que a veces nos queda:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Por eso los exhorto, a vivir y a gozar el presente con todas nuestras fuerzas, que al final, todo lo que poseemos de esta vida, es solo un instante de este presente, para que al final, nos quedemos aunque sea con un buen recuerdo de lo vivido. No nos quedemos con la sensación de un “hubiera” que nunca existió, no nos quedemos con las ganas de nada, a vivir el presente señores!